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Hay momentos en los que una experiencia se convierte en una lección, y la lección en tus memorias. Las memorias de China ya quedan inmortalizadas. El Sur de China, no nos ha dejado impasibles y la parte del Tibet…nos ha dejado un sabor tan dulce, bueno, digamos que más bien sabor a Sampa!! (que es un dulce tipico tibetano hecho a base de gofio (si si canarios, he dicho gofio).Los paisajes te imnotizan y el blanco lunar de sus montanyas nevadas a 5000m de te abducen. La gente, no vamos a decir que poco tienen que ver con los Chinos porque, evidentemente no lo son. Sus costumbres continuan intactas en el tiempo, quizá es una de las culturas más puras que hemos visto. Su religión Budista, sus atuendos, sus comidas, es todo tan auntentico y queda tan lejos y tan cerca de la China Han… 
Después de que los tibetanos nos ocultaran en el autobús, nos hicieran caminar a través de una montanya nevada para esquivar a la policia y asi poder llegar a una ciudad donde viven 20.000 monjes tuvimos la oportunidad de entrar en una casa tibetana, comer sus platos típicos, entrar en sus monasterios, convivir con los monjes, conversar con el Lama Rimpoché y hasta dormir en su casa

 Toda una odisea que volveríamos a repetir! La experiencia del entierro celestial, nos dejo atónitos, no por lo que vimos, sino por como ellos lo viven, el porqué y lo limpio que es (aunque en nuestra sociedad suene algo macabro) y es que una vez fallecido el cuerpo se entrega a la madre naturaleza, en este caso a los buitres, Un cortador se encarga de preparar el cuerpo para que los buitres puedan devorarlo, hasta el último pedazo. Una vez desaparecido el alma tiene tres anyos para seguir el camino dependiendo del tipo de persona que haya sido en vida… En la China de los Hang , aunque sabido es que la avenencia no es grata entre ellos, nosotros no tenemos casi queja alguna, una gente amable, hospitalaria y sonriente excepto cuando con la policia topas, entonces hemos descubierto a aquel chino autoritario que da ordenes y claramente te dice que “ no puede ser y no hay razón alguna, no pregunte” (…eso saca de quicio…). Pero no me quedo con el recuerdo de la policía ahora que hemos salido de china, no, eso son una gran minoría, el pueblo chino es gente encantadora, con unas costumbres arto lejanas a las nuestras eso si, y a las cuales no me acostumbraré nunca, escupir en el suelo hasta en los restaurantes, hablar contigo y limpiarse las orejas como quien limpia cristales, hacer tus necesidades (liquidas y sólidas) los unos al lado de los otros como el que tal, y lo peor de todo, son unos fumadores natos, ir en un autobús 6 horas de un pueblo a otro con un ejercito de fumadores en cadena, es un infierno, pero…son encantadores. La parte norte de China, mucho más árida y fría recuerda en muchos aspectos a nuestro vecino Marruecos, polvorienta y con desierto por todos lados.
Por Beijing también pasamos, una ciudad donde nos hemos sentidos fuera de la China, si, hay muchos aspectos orientales, la Ciudad Prohibida, los Hutones…pero…tiende a ser una ciudad desarrollada y con mucho trajín, demasiado y es que además es enorme…demasiado quizás para nuestras ganas. Ahora estamos en Ula Bataar en Mongolia otro país anhelado, por muchos, quizá por sus paisajes, su cultura, su caballos o por que siempre nos ha quedado allá , lejos de todo. Empieza la aventura en Mongolia!
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